Escriben para matar el tiempo, vivo escribiendo para morir matando, así, despacio, lento, ni nada es gratis, ni nada se paga en su justo precio.
Tirando lazos, para aquellos que tan lejos se fueron, que sólo vuelven en sueños que ni recuerdo. Tirando besos, abrazos, sonriendo, para aquellos tan cercanos que durmiendo echo de menos.
La vida es un pozo de los deseos, los peces gordos no comen pan, solo dinero. No sé si soy un iluso, guardo mi plata en el barro, a la vista de los peces soy un perro, ladro, gua gua, defiendo lo mío, lucho por lo tuyo, pero reza si quieres milagros, o sal ahí fuera si quieres sentirte vivo, y echa a andar bajo la lluvia, chapoteando en los charcos.
Hoy quiero ver salir el sol, y si se esconde tras las nubes, el sol soy yo, el sol es un corazón que late al ritmo del parpadeo del canela oscuro casi negro, dulce sabor.
Si el vaso está medio vacío, échale azúcar.
Si el vaso está medio lleno, échale azúcar.
Cuando estés pasando un mal trago, échale azúcar.
Y si la gente te dice que nada va bien, es que el azúcar de la vida esta en lo que ellos no creen.


2 comentarios:
=)
El texto es tremendo, pero especialmente el cuarto párrafo me parece increible.
Tu maqueta está en mis cascos.
Una alegría ver que el Tomás sigue dando arte vía blog.
Un abrazo compi.
Tarek.
Publicar un comentario en la entrada